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miércoles, 11 de octubre de 2017

Homenaje al Che: Conversaciones con Diego Sztulwark


SEMANA GUEVARA DE LA LUNA CON GATILLO. QUINTA ENTREGA

En esta edición especial de La Luna con Gatillo, a 50 años del asesinato de Ernesto “Che” Guevara, Mariano Pacheco conversó con Diego Sztulwark, columnista de pensamiento crítico y movimientos sociales desde Buenos Aires.

Mariano Pacheco (MP)- Retomamos contacto telefónico, para este especial Guevara de la trinchera radiofónica la idea es que nos convides algunas reflexiones en torno a lo que implicó su figura para nuestras generaciones, es decir, más cerca del cambio de siglo que en los años ‘60 - ‘70.

Diego Sztulwark (DS)- Me parece que la cuestión se podría plantear como la actualidad del Che Guevara, que no es una pregunta fácil de resolver porque es tan múltiple ese personaje, es tan múltiple lo que se jugó esa coyuntura, son tantas las décadas que fueron pasando y en ese sentido también los intentos de lecturas y de renovar uno u otro aspecto de la figura del Che.

Digamos también que abordar la figura del Che es el problema de abordar los años de terror con los que se ha ocultado la enseñanza del Che Guevara -por llamarla de alguna manera- pero también la escolástica estalinista de la izquierda, también la santificación cristiana que se ha hecho del Che, y la mistificación también. No es un tema fácil pero me gustaría proponer, para conversar un poco, que en el Che Guevara se juega algo que sí es muy vigente, muy actual y muy relevante para la coyuntura de la actualidad sudamericana.

En el año 1965 Guevara escribe el texto El socialismo y el hombre nuevo en Cuba. Él explica que la tarea del socialismo, básicamente, consiste no tanto en la distribución económica o la justicia económica que eso va a desuso en sí, sino el tema de la desalienación o la no enajenación del hombre y la mujer, del individuo. La posibilidad de contar con la irrupción revolucionaria, con las masas activas, con las masas revolucionarias, para que ese nuevo poder efectúe transformaciones pero no transformaciones meramente económicas, y tampoco meramente morales. Es una transformación que el Che Guevara llamaba ‘la construcción del hombre nuevo’, y apunta a preguntarse: ¿qué tipo de libertad humana, individual o social existe cuando se rompe con la ley del valor?

Es decir que el Che Guevara tuvo una percepción muy clara y, desde mi punto de vista, medio insuperada sobre el hecho de que la ley del valor y la forma de producción de mercancía es la principal fuente de subjetividad capitalista. Es un problema que por supuesto también se había planteado en la revolución rusa. Y en cualquier revolución o gobierno democrático popular, es decir, mientras las formas de producción sigan siendo las de producción de mercancías, por más que el gobierno o el Estado, o la escuela o la educación (etc.) construyan un discurso anti burgués, anticapitalista y anti individualista en el plano del discurso, la forma de producción -lo que el Che Guevara llamaba el cordón umbilical- que liga al hombre con  la vieja sociedad, con la forma mercancía, sigue produciendo forma humana. Me parece muy luminosa esta percepción del Che que por supuesto vi muy teorizada en el campo del marxismo, no es que es un descubrimiento teórico, pero sí me parece un descubrimiento político.
¿Que puede el poder político hacer para producir un tipo de subjetividad y un tipo de libertad en los individuos y en las masas frente a esta persistente influencia de la estructura llamada ley del valor?


MP- Se podría enlazar esta pregunta y este recorrido por ese texto emblemático de Guevara con alguna de las reflexiones que en su momento hizo John William Cooke a propósito del concepto de cultura en el marxismo y en la también emblemática revista ‘La rosa blindada’, ¿no?

DS- Sí, tengo el texto muy presente por supuesto. El texto de Cooke es del año ‘65: una proposición de las bases para una cultura revolucionaria, una eventual cultura socialista revolucionaria. Es un repaso super fresco, de una postura que sería muy compatible con las del Che. Estamos hablando de dos textos del mismo año.

MP- No había reparado que eran del mismo año, pero recordaba esta afinidad a partir de lo que vos estabas reflexionando, de algún modo un guevarista argentino hecho y derecho.

DS- Me parece que sí, que si queremos encontrar en Argentina un escritor de primer nivel, que además es un dirigente político y resistente de primer nivel, que es capaz de hacer una analítica tan sutil como la que estamos hablando, y que sea más un aliado por lo menos desde el año ‘61 - ‘62, ahí estamos hablando de Cooke.
Me gustaría, ya que citaste este texto, contar -y de esto no se cuánto se habrá dicho- que ese texto de Cooke fue el comienzo de una polémica con León Rozitchner que un año después -en el ‘66- escribe, también en ‘La rosa blindada’, como respuesta un texto que se llama ‘La izquierda sin sujeto’. Me parece que si uno leyese de vuelta el texto de Cooke y el de Rozitchner podríamos encontrarnos ahí con un debate estrictamente guevarista dentro de la izquierda Argentina.
Dos posiciones que están asumiendo más o menos este mismo problema: hay que saber que la subjetividad no es un problema subjetivo, el problema de la subjetividad es un problema materialista, subjetivo y objetivo a la vez, que si no se puede alterar la forma de producción no se puede alterar voluntaristamente al sujeto y viceversa. Y esa discusión estaba dada en términos de si en Argentina era posible y cómo.  
Me parece que cuando León hablaba de una izquierda sin sujeto, hablaba de una izquierda que confiaba mucho en una mera transformación en el plano objetivo sin suponer que lo objetivo era parte de lo subjetivo. Una suerte de dialéctica que el Che Guevara se plantea con mucha claridad y que después los filósofos, intelectuales y militantes de izquierda han quedado con ese asunto dando vueltas. Asunto que me parece que después de la última dictadura militar, y con la derrota de las organizaciones revolucionarias, no ha sido nuevamente planteado con claridad.

MP- Como cierre queríamos preguntarte sobre la apropiación de la figura del Che, quizá podríamos decir que el paso de los '50 años es una fecha para revisitar de un modo más fuerte. En Argentina los 30 años fue una fecha emblemática para el rescate de la figura del Che, podríamos decir que los 40 años pasaron más sin pena ni gloria, qué te parece ahora que pasaron 50 años: ¿qué posibilidades ves de una apropiación crítica de la figura, y no solamente la estampita o la remera?

DS- Por un lado, me hacés acordar algo: nosotros cuando fue el aniversario de los 30 años organizamos acá las Cátedras libres del Che Guevara y fue un fenómeno muy interesante, pero también interesante en cómo se combinó con los encuentros de organizaciones sociales y todo este momento que fue para la coyuntura de Argentina muy preparatorio de lo del 2001. Es decir que ese enganche es interesante hacerlo hoy, hace 20 años la figura del Che y la reflexión crítica sobre los ‘70 y el Che tenía que ver mucho con la cultura de autoorganización del movimiento social y la juventud.
A los 50 años de la muerte del Che creo que nos encontramos con una situación mucho peor, por dos razones. La primera porque me parece que los gobiernos llamados progresistas volvieron a caer en la ilusión de que podía transformarse la sociedad humana sin transformarse la dimensión material, es decir, estamos yendo para atrás en términos revolucionarios cuando pensamos en la figura del Che. Si vos me dijeses una de las cosas con la que veo una vigencia actual y lo que hoy tendríamos que estar trabajando, es precisamente eso, un balance de los años de política progresista en términos de un reformismo, un ilusionismo por el cual se podría suponer que por el hecho de hacer una distribución económica o por el hecho de dar un discurso que es progresista, antiimperialista pero no es crítico, eso puede sustituir la transformación de las formas de producción de valor en la centralidad de los sujetos que cuestionan. Esto me parece lo primero.
Como segunda razón, que me parece por lejos lo más preocupante, es que los gobiernos actuales en Latinoamérica, pero sobre todo el gobierno estrella de Latinoamérica que es el de Macri, porque es igual de reaccionario que los demás pero consigue votos, consigue una especie de aura de ‘cosa nueva’, optimista, que puede remodelar la ciudad en términos neoliberales, está tomando de manera invertida el programa del hombre nuevo. Vamos a decirlo así: si con la figura del Che Guevara se puede pensar una modelización del humano fuera de la ley de valor, el macrismo actual tiene esbozos sobre todo en la figura de Alejandro Rozitchner, y otros optimistas de esta brecha neoliberal que tienen la pretensión de retomar la idea de una modelización humana interna a la ley de valor, completamente. Todos los elementos de novedad económica, moral e histórica que con el Che se plantean en términos de una salida al capitalismo, se los recupera a todos en términos de una inmersión final dentro del capitalismo.
El hecho de que ellos puedan apropiarse de discurso de la ‘nueva humanidad’, por no decir el hombre nuevo, de que la nueva humanidad y la modelización de la sociedad está a cargo de empresarios, CEOS, y los sectores más tradicionales de la clase política argentina me parece que nos tendría que preocupar mucho, pero también nos tendría que dejar ver el carácter contrarrevolucionario que tiene este gobierno, no solamente autoritario, no solamente más o menos democrático-dictatorial.
Sino contrarrevolucionario, actúa perfectamente invertido a los desafíos planteados en la revolución cubana, dispuesto como programas contrarrevolucionario a escala regional.

Para concluir, sólo quiero volver a plantear  que la idea del nuevo hombre del Che no es lo que el estalinismo o el liberalismo quisieron hacer después: una especie de modelización nazi, queremos que las personas sean así o así, como si fuera una especie de voluntarismo que va a rediseñar autoritariamente, caprichosamente la idea de un futuro malo. Sino que lo que plantea el Che es una pregunta: ¿cómo construimos en base a la complejidad de las instituciones y de las masas masas movilizadas un ideal más allá de la ley del valor?
Para mi esa es una pregunta que queda picando, que está irresuelta, y que a partir de la derrota de los últimos años es una pregunta que ha sido más desarrollada en el plano de las revoluciones moleculares, como decía Guattari, ha sido más desarrollada por movimientos sociales, por movimientos indígenas, por movimientos de mujeres, por movimientos de desocupados, por movimientos de jóvenes.
La pregunta que deberíamos hacernos es si este plano de experimentación molecular no tiene que en algún momento volver a preguntarse por este horizonte guevarista del más allá de la ley de valor

**Desgrabación de Agustina Machiavello.

*LA LUNA CON GATILLO: Una crítica política de la cultura
Jueves de 19 a 20.30 horas en vivo por Radio Eterogenia (www.eterogenia.com.ar), la radio del Centro Cultural España Córdoba.
Fanzine digital de actualización diaria: https://lepondregatilloalaluna.blogspot.com.ar.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Conversaciones: el periodismo de investigación

Jueves 29 de septiembre


En esta charla, los columnistas Tomas Astelarra y Lea Ross nos hablan de economía y periodismo en tiempos macristas y kirchneristas.
Escuchá acá la columna completa:

LA LUNA CON GATILLO se emite todos los Jueves de 19 a 20:30 hs por radio Eterogenia, la radio del Centro Cultural España Córdoba.

CONDUCCIÓN Y PRODUCCIÓN GENERAL: Mariano Pacheco.
OPERACIÓN TÉCNICA: Andrés Nicotra.
GRÁFICAS Y DISEÑO: Florencia Longo.  
REDES SOCIALES, BLOG Y COBERTURAS: Iván Garzón, Marisa Emilia y Germán Simón.

martes, 3 de octubre de 2017

“El marxismo de Gramsci. Notas sobre los Cuadernos de la cárcel”, de Juan Dal Maso. Reseña y entrevista con el autor

Libros para el cambio social. 

El marxismo de Gramsci. Notas sobre los Cuadernos de la cárcel, de Juan Dal Maso    


Por Mariano Pacheco


Juan Dal Maso destaca el hecho que exista una “sobreproducción” en torno a Antonio Gramsci, así como la importancia de leerlo para “repensar ciertos núcleos teóricos del marxismo clásico”. De allí que la escritura de este libro esté pensada en torno a una serie de reflexiones tras la lectura y relectura de los Cuadernos de la cárcel durante más de una década.
El autor vuelve sobre algunas pistas del marxismo para reintroducir algunos debates esenciales y, a los ojos de este comentarista, fundamentales para repensar las teorías emancipatorias en el siglo XXI (en general) y los argumentos teóricos del reformismo (en particular). Pero, sobre todo, para reintroducir en los debates intelectuales contemporáneos la cuestión del vínculo entre filosofía y política. Dal Maso recuerda que la tríada “filosofía-política-economía” son constitutivas de la “concepción del mundo” propugnada por el comunista sardo, quien por otra parte recomendaba buscar la explicación filosófica de los hombres políticos más en sus escritos sobre política que en los de filosofía. “Para el caso del pensamiento de Gramsci no se trata tanto de buscar su verdadera filosofía en sus escritos políticos, sino de que el conjunto de la reflexión carcelaria tiene un carácter político, en el marco de que son ´traducibles´ los registros de filosofía, política y economía”.
Más allá de la coincidencia (o no) con los planteos explicitados en este libro y el trasfondo teórico-político que maneja el autor, no puede dejar de destacarse que se trata de un libro de intervención militante, publicado por las ediciones del Instituto del Pensamiento Socialista (IPS) como parte de las iniciativas de políticas culturales impulsadas por el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS): una de las tres fuerzas que componen el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) que, por otra parte, es uno de los agrupamientos de la izquierda argentina (entrea la “tradicional” y la “nueva”) que más viene insistiendo en crear estructuras que disputen los sentidos hegemónicos y abran debates puertas adentro de las fuerzas que propugnan cambios sociales radicales (en el mismo sentido pueden mencionarse otras intervenciones sostenidas y permanentes en el campo cultural como son el portal La Izquierda Diario, la revista Ideas de Izquierda y la iniciativa de TV-PTS).
Seguramente este carácter “militante” de la publicación sea lo que haya llevado a su autor a transitar simultáneamente los andariveles de la divulgación (prueba de ello es la introducción con apuntes biográficos y de contextos y varias explicitaciones de términos y conceptos utilizados a lo largo del libro) y la rigurosidad en la elaboración teórica.
Por tratarse de un trotskista argentino, integrante de una de las corrientes que más reivindican la ortodoxia, no deja de ser llamativo este “prestar atención” a la figura y las ideas del comunista sardo que, dicho sea de paso, no se posicionó junto a León Trotsky en las polémicas internas de la Internacional Comunista y que por lo general fue rescatado por otras tradiciones del marxismo, más ligadas a la historia (crítica) del Partido Comunista (el emblemático grupo cordobés de Pasado y Presente o más recientemente por intelectuales como Daniel Campione) o incluso de las “nuevas izquierdas" (Mable T.Rey, Hernán Ouviña, Aldo Casas, por mencionar algunos). Sobre algo de esto conversamos con Juan Dal Maso en la entrevista que nuestros lectores podrán escuchar ingresando al link que se comparte al final de esta reseña.
De todos modos, las referencias a la “ortodoxia” no dejan de hacerse explíticas en este libro; tanto cuando el autor recuerda la perspectiva de Gramsci al respecto, como cuando hace referencia al movimiento comunista internacional previo al ascenso marcado del stalinismo. “En la perspectiva de Gramcsi, la ´ortodoxia´ reside esencialmente en la comprensión del carácter histórico del marxismo y en la tentativa de reconstruirlo como pensamiento unitario e independiente de las corrientes del pensamiento filosófico burgués”, puede leerse en un tramo del libro, previo a una cita del propio Gramsci, quien escribe: “una teoría es ´revolucionaria´ precisamente en la medida en que es elemento de separación y distinción consciente en dos campos, en cuanto es un campo inaccesible al campo adversario”. Apuntes a los que más adelante Dal Maso agrega: “antes de la burocratización no existían los ´puntos de vista oficiales´ por lo menos totalmente establecidos en filosofía y por el contrario, la tradición de la Tercera Internacional se destacaba por su riqueza teórica”. Postura desde la cual puede entenderse un poco más estos esfuerzos realizados por cruzar ciertas reflexiones de Gramsci con las de Trotsky.

La tríada bolchevique
Los estudios sobre los Cuadernos de la cárcel, en particular, y las ideas de Gramsci, en general, son puestos en relación en este libro con las ideas de los dos grandes referentes de la Revolución Rusa de 1917: Lenin y Trotsky. Conceptos leninistas como el de “situación revolucionaria” son puestos en diálogo con conceptos gramscianos como el de “crisis orgánica”, o con el de "hegemonía" que Dal Maso relaciona con el de “revolución permanente”.
También Trotsky y Lenin son puestos a dialogar en este libro a través de conceptos como los ya mencionados y algunos planteos de Vladimir presentes en las Tesis de abril. Aunque en donde más fructíferos resultan esos cruces, a los ojos de este comentarista, es en la puesta en relación de los análisis que Gramsci realiza a propósito del “momento estratégico de la hegemonía” (momento económico-estructural, momento político y momento militar de las relaciones de fuerzas) y las reflexiones realizadas por Trotsky a propósito de la guerra civil, tomada de “Los problemas de la guerra civil”, conferencia del jefe del Ejército Rojo dictada en la Academia de Ciencias Militares de Moscú en 1924. “La hegemonía aparece, en su acepción específicamente estratégica, como un momento ubicado entre la lucha social y la guerra civil”, comenta Dal Maso a propósito de Gramsci, para recordar que en Trotsky la insurrección es un momento de la revolución, previo a la toma del poder, que no detiene la guerra civil sino que hace que ésta cambie de carácter.

Los “usos” de Antonio Gramsci
El autor realiza un recorrido histórico de los usos de Gramsci en Argentina, partiendo del “momento inaugural” de fundación del grupo Pasado y Presente (1963), pasando por los años '60 y '70 (apropiación del guevarismo, el maoismo, el obrerismo, las guerrillas latinoamericanas y las nuevas izquierdas) hasta llegar al “Gramsci de la derrota” rescatado en los años '80 para resignificar sus ideas en una “clave democrática”. De allí el salto a la actualidad en una búsqueda por dar cuenta de la presencia del dirigente comunista tanto en los nuevos movimientos sociales como en ciertos ideólogos de algunos gobiernos “posneoliberales”.
En ese recorrido resulta llamativo el cruce, nuevamente, entre Gramsci y Trotsky; esta vez situado en coyunturas más cercanas si bien no temporalmente al menos sí geográficamente. Dal Maso trae ante los lectores, nuevamente, la tan conocida metáfora gramsciana de “Oriente y Occidente” y arriesga la hipótesis de que sólo reconociendo el carácter “peculiar y contradictorio” de América Latina se puede hablar de una “condición occidental” presente en estas tierras. “Y este carácter peculiar y contradictorio está dado por la precariedad que se desprende de una "óccidentalización" en los marcos de una condición estructural semicolonial. "Esta precariedad no depende únicamente de factores políticos sino en primer lugar económicos, es decir, de la posición subordinada de nuestro subcontinente en la división internacional del trabajo y de las configuraciones concretas de las relaciones de nuestros países, y de el o los imperialismos, según los distintos momentos históricos”, señala, antes de pasar a revisitar las reflexiones de Trostky en torno a la relación “Estado/sociedad civil” en América Latina.
Repasando los Escritos Latinoaméricanos del fundador de la IV Internacional Dal Maso recuerda esta paradoja del poder de los Estados latinoamericanos que, en determinado momento de su desarrollo, tuvieron que garantizarse una base de apoyo en la clase obrera para sostenerse, en ausencia o con fuertes debilitamientos de una burguesía que se erigiera como clase nacional. Y destaca la reflexión de Trosky para repensar un problema que persiste hasta la actualidad: el rol de los sindicatos “estatizados” como “proceso orgánico”, más allá de la “ampliación”o “restricción” del Estado en políticas públicas denominadas “progresistas” en las distintas coyunturas. En este contexto -insiste Dal Maso, citando a Trotsky- la burocracia sindical constituye un “aparato paraestatal” que actúa como “sociedad civil” cuando tiene que contener y como Estado (“banda paraestatal”) cuando tiene que apuntalar la represión.
Inscribiendo los aportes teóricos de Gramsci en la tradición trotskista, Dal Maso concluye con una serie de interrogantes en cuanto a las posibilidades de reconstruir un marxismo revolucionario en la actualidad que pueda determinar cual es la forma actual que puede adoptar la “revolución permanente”, entendida en su sentido virtuoso de progresión de revolución “democrática a socialista” y de “nacional a internacional” en una perspectiva de transición hacia otro tipo de sociedad, sin explotados y dominados.

Escuchá acá la entrevista completa con el autor:



*LA LUNA CON GATILLO: Una crítica política de la cultura
Jueves de 19 a 20.30 horas en vivo por Radio Eterogenia (www.eterogenia.com.ar), la radio del Centro Cultural España Córdoba.
Fanzine digital de actualización diaria: https://lepondregatilloalaluna.blogspot.com.ar

miércoles, 5 de julio de 2017

Reseña de libros para el cambio social

Las clases de Deleuze sobre Foucault (I: El saber)        

 

Por Mariano Pacheco, La luna con gatillo

Un libro que introduce a Michel Foucault, pero también que enseña a leer, y no sólo al autor que es objeto de estos seminarios, sino a leer en general.
“Simplemente hay que saber leer diez veces la misma frase, y no hay filósofo que no sea así”, plantea Deleuze luego de hablar de Kant. Y agrega: “es únicamente una cuestión de régimen de lectura. Cuando alguien dice que los filósofos son difíciles, es porque no quiere leer diez veces la misma frase, no hay que atenerse al punto, es preciso tener un vago sentimiento de lo que forma un grupo de proposiciones. Desde entonces basta con releerlas diez veces. Es límpida, la filosofía es verdaderamente la luz pura, no pueden encontrar algo más claro que la filosofía”.
Leer los seminarios e imaginarse la voz de Deleuze, ese gran orador y, por lo tanto, ese gran docente. Editorial Cactus nos permite así, a través de la publicación de este curso, deleitarnos con la lectura de sus clases.
Retomando a Federico Nietzsche, Deleuze asume el desafío de “rumiar” los textos (en este caso, los que conforman la obra de su amigo Foucault). “Antes de comprender bien los problemas que plantea, hace falta… no sé… hace falta rumiar mucho”, dice. “Hace falta agrupar mucho, reagrupar las nociones que se están inventando. Hace falta mandar a callar en uno mismo, a cualquier precio, las vías de objeción”. Y advierte que “confiar en un autor” implica decirse a uno mismo: “No hablemos demasiado rápido, dejémoslo hablar”.
En este primero de los tres tomos del curso (dedicado al saber), Deleuze insiste en la importancia de pensar el tema a la luz en el conjunto de la obra de Foucault. Por eso realiza una cronología de su obra, y sostiene que la cuestión del saber aparece en Michel en este período que va desde 1964 hasta 1975, es decir, desde Historia de la locura hasta Vigilar y castigar. También destaca que Foucault no trabaja como un historiador, sino como un filósofo. Y rescata lo que entiende es una de las grandes contribuciones de Foucault al pensamiento crítico contemporáneo: ayudar a pensar las formaciones históricas desde la arqueología, es decir, pensar cada época histórica a partir de aquello que la misma época expresa en torno a visibilidades y enunciados. “Una formación histórica se definirá por sus evidencias, es decir, su régimen de luz. ¿Y por qué más? Por sus discursividades. Un régimen de enunciados será llamado por Foucault una ´discursividad´. Evidencia y discursividad”, nos dice Deleuze.
La arqueología, entonces --insiste Deleuze-- es la disciplina que “analiza archivos”. De allí que la defina como la “recopilación audiovisual de una época”.
Desde esta perspectiva (la definición de una formación histórica por su régimen de enunciados y su  campo de visibilidad), Foucault postularía --en ruptura con la fenomenología-- toda una epistemología, en la cual no sería posible separar una experiencia de su captación por un saber, aunque éste no sea necesariamente científico o se reduzca a un conocimiento (“la experiencia está siempre condicionada y cuadriculada por relaciones de poder”, insistirá Deleuze, leyendo a Foucault).
De allí que una de las preguntas que Deleuze reconozca en Foucault, al menos hasta La arqueología del saber, tenga que ver precisamente con el propio interrogante “¿Qué es el saber?. Pregunta, remarcará Deleuze, que luego de Vigilar y castigar se desplazará hacia el área del poder, entendido como gestión y control de la vida (“el poder ya no es el derecho de hacer perecer, así como ya no extrae sino que organiza, hace producir y multiplica lo producido mediante su cuadrícula y su organización”). En este sentido, el poder ya no estaría centrado en reprimir sino en disciplinar, administrar, normalizar, hacer hablar y actuar más que hacer callar e impedir actuar.
De esta mirada, destaca Deleuze, se desprende un “método de trabajo” foucaultiano. Habrá, entonces, que saber formar un corpus de palabras, de frases, de proposiciones efectivamente empleadas, efectivamente dichas, efectivamente proferidas en cada época para poder despejar los enunciados de ese momento dado para poder analizarlos, a la luz de los focos de poder en torno a los cuales se organizan las palabras, las frases y las proposiciones, así como de los focos de resistencia a dichos focos de poder.

domingo, 2 de julio de 2017

Filosofía, literatura y política en La luna con gatillo

La experiencia del colectivo El loco Rodríguez de Buenos Aires

 Por Mariano Pacheco, La luna con gatillo*

Una tarde de invierno, en remera, en la ciudad de Buenos Aires. Una conversación sobre filosofía, literatura y política en medio de los comentarios sobre lo inédito del clima en esta época del año. En el emblemático bar La giralda, situado sobre la avenida Corrientes, a metros del Obelisco, La luna con gatillo se reúne con Ignacio Veliz y Emiliano Exposto, integrantes del colectivo El loco Rodríguez, quienes relataron el nacimiento de este nuevo grupo, explicaron los orígenes del nombre y adelantaron cómo será la 1ª Asamblea Performativa: "Encrucijadas frente al terror", que se desarrollará el próximo sábado 8 de julio en el Bar de F.M La Tribu.
  
Ignacio Veliz y Emiliano Exposto, integrantes del colectivo El loco Rodríguez

 Escuchá la entrevista completa acá:


“Escribir, pensar, combatir. Buscamos una forma de estar vivos. Rastreamos en textos relámpagos de imágenes que despierten los sentidos de un cuerpo entumecido, por derrotas aún no elaboradas. Por duelos imposibles”. Así se presentan en su página de Facebook. Allí se interrogan acerca de los sentidos por gestar un colectivo de intervención filosófica y política y reinstalan la pregunta en torno a para qué producir filosofía, escribir, alimentar la pasión desde la literatura en un momento como este: cuando una derecha rapaz asedia y busca producir la muerte en la vida. “Donde la militancia no piensa, la derecha muerde. Donde sentimos placer en nuestra propia sujeción, donde experimentamos goce, sublimando nuestra impotencia política. Allí donde el deseo es el índice de nuestro propio fracaso, la derecha tiene un hijo”, sostienen desde El loco Rodríguez, quienes afirman que piensan  desde una marca: la huella de una sujeción gozosa. Desde ella, dicen, comprenden y combaten con armas híbridas. “El Loco Rodríguez es la figura turbia en las que se espejan nuestros fracasos, nuestros afectos y por lo tanto nuestra posibilidad infinita de hacer lo que sea, para vivir mejor, para redimir nuestros muertos, para elaborar una cura colectiva”, reflexionan. Y rematan: “esto supone pensar sin dejar afuera el cuerpo. Un cuerpo generacional anoréxico, que la cuelga, con pánicos, precarizado, monotributista, brotado. Asediado por inercias”.





Encrucijadas frente al terror: primera asamblea performativa 


Con la presencia de Mariano Pacheco (La luna con gatillo/Resistir y Luchar, Córdoba);  Gabriel D´Iorio (Docente – Co-editor de las Cuarenta Ríos); Marlene Wayar (Activista - integrante de la Colectiva Lohana Berkins) y Marina Mariasch (Activista - integrante del Colectivo Ni Una Menos) se llevará adelante, el próximo sábado 8 de Julio, este encuentro de debate entre distintos colectivos políticos y culturales en donde no dejarán de estar presentes las intervenciones de teatro espontáneo a cargo del grupo “Teatros de la memoria”. La cita es a las 16 horas en el Bar La Tribu, Lambaré 876 (CABA). 
Los ejes del encuentro rondarán en torno las siguientes preguntas: ¿Qué significa decir que “Macri es la dictadura”?; ¿Cuáles son los límites y alcances de nuestras actuales praxis militantes y sus recursos de lucha?; ¿Por dónde (nos) pasa el Terror hoy, y cómo enfrentarlo?

* La luna con gatillo: una crítica política de la cultura. Coordinación Resistir y Luchar junto a Resumen Latinoamericano, Revista Venceremos y F.M Riachuelo.